17 jul. 2014

Diego / Textos sin Esperanza

"...Psiquiatría es un pabellón antiguo, separado del resto de las edificaciones del hospital. Un edificio construido a los lados de una puerta principal de dobles y señoriales hojas. En la entrada hay un hall donde está el agente de seguridad y luego de otra puerta enfrentada a la principal se extiende a izquierda y derecha un pasillo de unos setenta metros de punta a punta. El pasillo tiene tres sectores, el medio, con la habitación de emergencia, donde despertó Diego, a la derecha y a la izquierda la sala de enfermería. Al frente la sala de médicos, la sala de estar compartida, con un televisor, sillas, sillones y una mesa de ping pong. Otra sala que hace de depósito y al lado de ésta la cocina. En el extremo derecho de este sector medio, se abre un espacio inmenso y sin divisiones donde hay una veintena de camas en línea a cada pared y es el que corresponde a las mujeres. Opuesto a este hay un espacio semejante en condiciones y mobiliario que ocupan los hombres, cada uno de estos espacios posee sus baños.



A los dos días de estar allí y ya instalado en el pabellón de hombres, donde además de las camas hay varias mesas grandes que sirven tanto para la comida compartida como para reuniones, Diego descubre que no tiene fuerza en los brazos. Leer la página de un diario viejo le insume un esfuerzo de concentración terrible. Se siente mortalmente cansado todo el tiempo. Esa noche, cuando le dan la sexta pastilla del día, Diego no la traga y espera que la enfermera voltee para sacársela de la boca. Cuando lo hace descubre que todo el paladar inferior, donde escondió la pastilla, está dormido y comprende el porqué de su debilidad..."


[Diego (frag.) / Textos sin Esperanza - pág. 30]



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