24 jul. 2014

Juan I / Juan II - Kaleidoskopio

"...-¿Por qué te diste por vencido?

-Porque fui vencido ¿Por qué otra razón?

-Si yo estoy aquí eso no es verdad.

-Lo único en lo que ambos estamos de acuerdo es en que ya es tarde. Las ilusiones y la esperanza, si es que no son dos palabras para llamar lo mismo, son como las manzanas. Alguna vez, en el momento justo, ni antes ni después, deben ser cosechadas. Caso contrario se pudren, como el tiempo dentro de mí… La derrota no es el simple fracaso pleno en el campo donde se lucha, es también el destiempo. Ni antes ni después, el momento exacto en que el fruto está en tu mano y tu boca, en que tus dientes muerden y el sabor te impregna la lengua. Eso te convence de seguir, eso es el paliativo de toda derrota. Yo olvidé el gusto de las manzanas o simplemente ya estoy seguro de que son una cosa negra, reblandecida y amarga.

-Pero ambos sabemos que no es así.

-Sabemos muchas cosas, más de las que necesitamos saber. Sabemos cosas hermosas, cosas que brillan en
nuestras cabezas, que algunas veces hasta nos permiten creer en ellas y suponernos que la realidad y lo que sabemos se equilibran de algún modo. Pero no siempre funciona. Yo poseo la idea abstracta de una bella y roja manzana, jugosa, con algo de arena al desarmarse en mi boca. Poseo esa idea y sé que vos comerás esas manzanas. Pero no es lo que he comido hoy, ayer, ni mucho más atrás de ayer. Tu manzana no es mi realidad.


-Pero llegará el tiempo, está delante. Las manzanas te están esperando.

-No esperan, no me esperan a mí. Están destinadas a vos, son tuyas.

-No es justo que lo veas de ese modo.

-¿Y quién carajo te dijo que las manzanas, los sueños, las victorias tienen la más puta y breve noción de justicia? – la voz es ahora hosca y algo más alta- ¿Dónde aprendiste que la victoria recae en los merecedores de ella? ¿O qué si recae los colma por siempre jamás? Mirás el mundo desde tu manual pero yo pregunto ¿qué justicia hay en que esas manzanas te esperen? Tus meritos, claro, tu esfuerzo… Seguramente que así es.

-¿Acaso no lo merezco?

-Tanto cómo yo, ni más ni menos. Pero vos las recibís y yo no.

-Porque vos te negás, porque preferís hundirte en tu propia lastima y quedarte ahí, en un tiempo quieto. ¡Eso es responsabilidad tuya!

-Ahora lo es, sí, es verdad. Pero no nací de este modo, de hecho nací con vos y éramos iguales. Algo me debe haber transformado mientras que a vos no. ¿Es tu culpa? ¿La mía?..."

[Juan I / Juan II (frag) - Kaliedoskopio (pág) 31/32]


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